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LA REAL PROVISION DE HIDALGUIA

MINISTERIO DE EDUCACIÓN Y CULTURA
Direcci6n General  Libro, Archivos y Bibliotecas Subdirección General de los Archivos Estatales ARCHIVO DE LA REAL CHANCILLERÍA

Da. Cristina Emperador Ortega Subdirectora del Archivo de la Real Chancillería de Valladolid, a petición de Cristina Gómez Gonzalo

Hago Constatar

Que Dra. Cristina Gómez Gonzalo, con T.N.I. 3/1713, desde el año 1993 hasta el día de hoy, ha estado investigando en el tema: Hidalguías en el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid.

Y para que así conste a petición de la interesada, se firma y sella en Valladolid a treinta de mayo del dos mil uno.


El texto esta tomado de las fotocopias facilitadas por el Ministerio de Educación y Cultura, Subdirección General de los Archivos Estatales, por ende se ha mantenido  la versión original de dicho documento. 

Archivo de la Real Cancillería


Escribano Maquieira
De don Torquato Uribe
Larreya


Don Fernando séptimo por la gracia de Dios rey de Castilla, de León, de Aragón, de las Dos Sicilias, de Jerusalén, de Nabarra de Granada de Toledo, de Valencia, de Galicia de Mayorca, de Menorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaén de los Algarbes, de Algeciras, de Gibraltar, de las Islas de Canarias, de las Indias Orientales y Ocidentales, islas y tierra firme del mar Océano; archiduqe de Austria; duque de Borgoña, de Bravante y de Milán; conde de Ampurgo, de Flandes, de Tiro y de Barcelona; señor de Vizcaya y de Molina, etcétera.


A vos, las justicias de billa de Briones  y demás a quien corresponda el puntual cumplimiento de lo que en esta nuestra Real Provisión declinatoria, nobleza y vizcainía se hará mención, salud y gracia.

Sabed que en la  nuestra Corte y Chancillería, y ante el nuestro Juez Mayor de Vizcaya, de ella, en diez de enero de este presente año se presentó por don Torquato Uribe Larrea, natural de la anteiglesia de Abadiano, en el muy noble y muy leal señorío de Vizcaya, y vecino de esa referida villa de Briones, una petición que su tenor, el del poder en virtud de que lo hizo y auto que a ella recayó, dice así:

Muy poderoso señor, Simón Ordóñez Cantero, en nombre don Torcuato Uribe Larrea natural de la anteiglesia de Abadiano, en el muy noble y muy leal señorío de Vizcaya, vecino de la villa de Briones, digo que mi parte es hijo legítimo de Agustín Uribe Larrea y Gabriela  Albaiza, naturales y vecinos de la misma anteiglesia, nieto con la misma legitmidad de  Agustín Uribe Larrea y de Agueda de Mendiola, natural que fue aquél de la anteiglesia de  Arrazola y vecino de dicha de Abadiano, y segundo nieto, también legítimo, de Martín Uribe Larrea y Madaglena  Ybarra, vecina de la anteglesia de Arazola, en el expresado señorío, de Vizcaya, y, siendo como es, originario de dicho señorío de Vizcaya por línea recta de varón y de sí, sus padres y abuelo y más causantes vizcaínos, nobles hijosdalgo, gozando unos y otros de las exenciones de tales en los pueblos donde vivieron y tubieron bienes, al paso que es bien notorio a la justicia y vecinos de la villa Briones, donde mi parte se ha establecido, no se le quieren guardar las preeminencias, exenziones y demás regalías que le competen como a tal vizcaíno originario, descendiente de sí, sus padres y abuelos. Y para poder acreditar, y que no le pare perjuicio en su notorio origen, a Vuestra Alteza suplico se sirba mandar librar vuestra Real Provisión Ordinaria de Vizcainía en forma, y para acreditar por instrumentos y testigos la filiazión, origen y calidad de vizcano originario y descendientes de tales con recíproca citación, pido justicia y presento poder etcétera. Ordoñez.

En la villa de Briones, a veinte y nuebe días del mes de diciembre, año de mil ocho cientos quinze, ante mí, el infraescrito escribano, y testigos, pareció presente don Torquato Uríve Larrea, natural de la anteiglesia de Abadiano, en el muy noble y muy leal señorío de Vizcaya, y vecino de esta espresada  villa, y dijo que los vecinos del Estado General de Hombres Buenos de ella se niegan a guardarle las regalías, franquezas y exenciones de idalguía, vizcayno noble de dicho muy noble y muy leal señorío de Vizcaya le competen  por ser, como es, hijo lexítimo, y de lexítimo matrimonio, de Agustín Uribe Larrea y Gabriela de  Albaiza, natural y vecino de la dicha anteiglesia de Abadiano, nieto con la misma legitimidad de Agustín Uribe Larrea, natural de la anteiglesia de Arrazola, y de Agueda de Mendiola Garay, natural y vecinos de la dicha anteígiesia de Abadiano, y segundo nieto, también legítimo, de Martín Uribe Larrea y de Magdalena de Ybarra, vecinos de la dicha anteiglesia de Abadiano, digo Arrazola, en el expresado muy noble y muy leal señorío de Vizcaya. Y para que, mediante haberse avecindado en esta Fotocopia  villa, el otorgante, con motibo de exercitarse y ganar su vida en el oficio de carpintero, se le guarden/ los privilegios, exenziones, franquezas y regalías que le competen por ser, como es, vízcayno noble por sí, su padre, abuelo, bisabuelo y demás ascendientes por línea recta de varón, en cuya posesión quieta y pacífica estubieron en los referidos pueblos donde tubieron su vecindad  y naturaleza, le es preciso recurrir ante el señor Juez Mayor de Vizcaya y para ello,  como corresponde, otorga que da todo su poder cumplido, el que según derecho se requiere y es  necesario, y con cláusula espresa de sobstituzión, a don Simón Ordáñez Cantero, procurador de  la Real Chancillería de Valladolid, general y especial, para que, en nombre y representazíón del dicho otorgante,  compareza en dicha Real Chancillería ante el espresado señor Juez Mayor de Vizcaya y pida  se le declare por tal vizcayno noble y que, en su virtud, se le guarden todos los honores, franquezas, exenzíones y regalías que como a tal vizcayno oriundo de dicho muy noble y muy leal Señorío le competen.Y, hasta tanto que lo consiga, presente pedimientos, haga requerimientos, protestas, súplicas, recusaciones, juramentos, pruebas de testigos e instrumentos, estos los saquen de los oficios de escribanos, archibos públicos y de los particulares donde se hallen, y los presente en qualesquíera estado de la causa; taché y contradiga los que en contrario se presentaren, jure las tachas, las siga o se aparte de ellas, gane Reales Provisiones, las intime y reporte, oiga autos y sentencias interlocutorias y difinitivas, consienta lo favorable y, de lo que no lo sea, apele y suplique; siga la tal apelazión y súplica donde y ante quien con derecho más pueda y deba. 

Finalmente, haga y practique todas quantas diligencias contemple oportunas hasta conseguir se le declare por tal noble oriundo de Vizcaya y que se te guarden todas las honras, franquezas, libertades y  esenziones que como a tal noble le corresponden y deben ser guardadas, pues el poder más aplio y sin límitazión que para lo que va espresado sea necesario, el mismo, le da y otorga a el espresado don Simón Ordáñez Cantero, con todas sus incidencias y dependencias, anexidades y conexidades, libre, franca y general administración, con relebación en forma y cláusula espresa de sobstÍtuzión, como  badicho, con facultad de rebocar unos sobstitutos y nonbrar otros de nuebo con igual  relebacíón. Y a la firma de todo quanto en virtud de este poder hiciere y obrare el es presado don Simón Ordóñez Cantero, obligó su persona y vienes habidos y por haber, con igual poder a las justicias de Su Majestad competentes para que se lo hagan cumplir como si  fuera por sentencia pasada en autoridad de cosa juzgada, consentida y no apelada.  Renunció todas las leyes, fueros y derechos de su favor y la general en forma. Y por firme lo otorgó así ante mí, el presente escribano de número de esta dicha villa de Briones, siendo presentes por testigos: don Francisco Xavier Bergado y Rubio, presvítero capellán en  ella, don Antonio Vallejo y don Anselmo Nanclares, vecino y natural, respectibe, de ella. Y el otorgante, a quien yo el escribano doy fe conozco, lo firmó. Torcuato Uribe Larrea. Ante mí Domingo Ximeno Uribe de Arciniega. Este traslado es conforme a su original, que queda en mi oficio y registro en papel de sello quarto mayor, a que me remito. Y en fee de ello, de pedimiento de Torquato de Uribe Larrea, vecino de esta villa de Briones, doy éste para los efectos que le sean conducentes en esta mencionada villa de Vriones, a treinta días del mes de diciembre de mil ochocientos quinze, en quatro hoxas,  primera y ésta de sello terzero y las de intermedio papel del sello quarto mayor. Está signado. Domingo Jimeno Uribe de Arciniega.

Es bastante para lo que contiene. Valladolid, enero nuebe de mil ochocientos diez y seis. Licenciado Garrido.

Líbrese Real Provisión para que a esta parte, con citazión del Fiscal de Su Majestad, Concejo y vecinos del Estado  General de la villa de Briones, se le reciban las justificaciones que ofrece, así por testigos como  por instrumentos, relatibas a acreditar su entronque, nobleza y vizcaynía. Y dicho Concejo Fotocopia  y vecinos, para las diligencias que se hayan de practicar dentro de las cinco leguas, nombren sólo  un comisario informante y, para las de fuera de ellas, la justicia despache requerimientos dirigidos a las ordinarias de los pueblos del origen y naturaleza de esta referida parte a fin de que por sí  y testimonio de escribano numerario, con prezisa personal asistencia del Fiel o Procurador General respectibe, las ebaquen a la mayor brebedad, pena de la responsabilidad a todos los daños y perjuicicis y de procederse a lo demás que haya lugar. Y, evaquadas, se las entreguen originalmente, y no en compulsa, para que por medio de su procurador las presente en la Sala. En relaciones. Lo mandó y rubricó el señor Juez Mayor. Valladolid, enero diez de mil ochocientos diez y seis. Está rubricado. Maquieira.

Y con inserzión de dicho auto, y para el fin que espresa, se libró en dicho día diez de enero a el don Torquato Uribe Larrea  la competente nuestra Real Provisión con la que se practicaron las citaciones, justificaciones y demás, que dice así:

El Fiscal de Su Majestad dice que la citazión se entienda con el Procurador

Síndico Personero, Diputado del Común o persona que represente los derechos del pueblo donde se haga la prueba para que, a su nombre, se halle presente a ver jurar y conocer los testigos y  proponga las objeciones que tenga por combeniente. Y de lo contrario protestó la nulídad  5 y lo señaló. Valladolid, dicho día. Está señalado.

Torquero Uribe Larrea, vecino de esta villa  ante vuestra merced, como mejor haya lugar en derecho, digo que, a efecto de acreditar en debida forma, por instrumentos y testigos, mi filiazión, origen y calidad de vizcayrio originario y deszendiente de tales,  solicité, y obtube, Real Provisión del señor Juez Mayor de Vizcaya, su fecha en Valladolid,  a diez del presente mes y año, para que, con citazión del señor Fiscal de Su Majestad y Concejo y vecinos  del Estado General de esta villa, se me reciban las justificaciones que tengo ofrecidas, así por testigos  como por instrumentos, relatibas [a] acreditar mi entronque, nobleza y vizcaynía, previniéndose en dicha Real Provisión que, para las diligencias que se hayan de practicar dentro de las cinco leguas, nombre el dicho Concejo y vecinos un solo comisario informante y, para las de fuera de ella, se despachen requisitorias dirigidas a las justicias ordinarias de los pueblos de su origen y naturaleza a fin de que, por sí o testimonio de escribano numerario, con precisa personal asistencia del Fiel o Procurador General respectibe, las ebaquen. Con cuya Real Provisión se citó al señor Fiscal de Su Majestad en el referido día, quien contestó que dicha citazión se entendiese con el Procurador Síndico Personero, Diputado del Común o persona que represente los derechos del pueblo donde se haga la prueba para que, a su noribre, se halle presente a ver jurar y conocer los testigos y proponga las objeciones que tenga por combeniente, todo lo qual más por menor consta de la referida Real Provisión, que es la presente, con la que a vuestra merced, debidamente, una, dos y tres vezes, para su efectibo cumplimiento, y a el efecto, a vuestra merced pido y suplico que, dándose por requerido con la  referida Real Provisión, se sirba mandar que en el día primero festibo se junte el  Concejo y vecinos de dicho Estado General en la forma acostumbrada y, congregados que sean,  se les notifique y hagan saber el contenido de dicha Real Provisión a fin de que, para  las diligencias que se hayan de practicar dentro de las cinco leguas, nombren un solo comisario informante que asista personalmente a ellas con el Procurador Síndico General de los respectibos pueblos donde hayan de practicarse. Y, en atenzión a que los más  principales justificaciones de mi filiamón y origen se han de hacer en la anteiglesia de Abadiano, la de Arrazola y otras partes del muy noble y muy leal señorío de Vizcaya, donde tengo mi origen, como mis padres, abuelos y demás causantes, gozando unos y otros en los pueblos donde bibieron y tubieron vienes, de las exenziones de vizcayrios nobles hijosdalgo, /Fotocopia 41 se ha de servir vuestra [merced] así mandar librar las correspondientes requisitorias a las justicias ordinarias de los pueblos y demás de Su Majestad para que, con precisa y personal asistencia de Fiel o Procurador Síndico General respectibe, se me reciban las justificaciones que diese por testigos e intrumentos concernientes [a] acreditar mi entronque, nobleza y vizcaynía. 

Y  que, evaquados, se me entreguen originalmente, [según] se previene en dicha Real Provisión, para los  afines que en ella se espresa, pues así corresponde a justicia que pido, juro lo necesario y  para ello etcétera.

Por presentado, quanto ha lugar en derecho, con la Real Provisión que acompaña. Y obedece su merced con el respecto y beneración debida. Y, en su puntual cumplimiento  y de lo que por esta parte se solicita por testimonio de mí, el infraescrito escribano, dijo: debía de mandar y mandó que el domingo prósimo, que se contarán veinte y uno del corriente, se congregue el Concejo y vecinos del Estado General de esta villa en el sitio y forma acostumbrada y, a el efecto, se requiera a el oficial pregonero que, a son de caxa de guerra, lo publique en los sitios acostumbrados para que, con todos los vecinos del dicho estado, bajo la multa de quatro reales, se junten en Concejo en el referido día, después de la misa  combentual, en el sitio que es constumbre, y, congregados que sean, se los intime y haga saber en 7 contenido de dicha Real Provisión para dos 8 fines que se espresan. Líbrese la competente requisitoria a las justicias de los pueblos respectibes: Abadíano, Arrazola y demás de Su Majestad  en el muy noble y muy leal señorío de Vizcaya donde se hayan de hacer las justificaciones y provanzas por testigos e instrumentos que se solicitan por Torquato Uribe Larrea para que, ante las mismas, y testimonio de escribano numerario y precisa personal asistencia del Fiel o Procurador General respectibo, las evaquen como previene dicha Real Provisión y, evacuadas, se le entreguen como en la misma se previene. Así por este su auto lo proveyó, mandó y firmó el señor Antonio de Castro, alcalde por el Estado General de esta villa de Briones, en ella, a diez y  ocho de enero de mil ochocientos diez y seis. De que yo el escribano doy fe. Antonio Castro. Ante mí, Domingo Ximeno Uribe de Arciniega.

En Briones, a veinte de enero de mil ochocientos diez y seis, yo el escribano requerí a Baltasar Bacigalape, oficial pregonero en ésta para que publicase, en la forma acostumbrada, el bando que previene el auto antecedente, quien, a su consequencia, lo executó así en este día, a son de caxa de guerra, en los sitios acostumbrados. Y para que conste, lo pongo por diligencia y firmo. Jimeno.

En la villa de Briones, a veinte y un días del mes de enero, año de mil ochocientos diez y seis, después de celebrada la misa combentual en la parroquia de ella y repetido bando público por voz de pregonero para que todos los vecinos del Estado General de ella se juntasen en Concejo en la forma acostumbrada, se congregaron, por testimonio de mí el infraescrito escribano, los referidos vecinos en su Concejo, nominadamente: el señor Antonio Castro, alcalde y xusticia ordinaria por dicho Estado General en esta dicha villa y su Juridicción, Pablo  Peñafiel y Tiburcio Lizana, regidores; Juan Calbo Domíguez, procurador de dicho estado, Joaquín Calbo, José Castillo, Francisco Luca, Pedro Asenjo, Francisco Carro, Pedro Loza, Jacinto Calbo, Antonio  Martecho, Josef Morrón, Juan Morrón, Tomás Baños, Manuel Lezana, Martín lturriano, Antonio Balpuesta, Andrés Martínez, Manuel Calbo, Julián Hueto, Juan Manuel del /Fotocopia 51 Calbo, Andrés Ruiz Peredo, Tomás Cuerbas, Francisco Lara, Eugenio Bañares, Ponciano Díaz, Tomás Mandrian, Martín Gutiérrez, Pedro Villar, Pedro Antonio Díaz, Santiago Ruiz,  Joséf Ruesgas, Manuel Peñafiel, Tomás y Eugenio Gutiérrez y otros muchos vecinos del referido Estado, que confesaron ser la mayor y más sana parte de la que se compone el  Concejo del Estado General de esta dicha villa, que individualmente no se espresan por haberse por haberse [sic] congregado en sitio avierto, estar el tiempo y no haber sitio cómodo para juntarse tanta gente. Y, así congregados, yo el escribano les hice saber  y cercioré del contenido de la Real Provisión librada por el señor Juez Mayor de Vizcaya en Valladolid, a diez del presente mes y año, a instancia de don Torquato Urive Larrea, de esta vecindad, para que, con citarían de¡ señor Fiscal de Su Majestad y del referido Concejo y vecinos, se le roca bieren las justificaciones que ofrece relatibas [a] acreditar su origen, vizcaynía y nobleza. Y /también les hize saber el pedimiento con que dicho Torquato había presentado dicha Real Provisión, requerido con ella a dicho señor alcalde, Antonio de Castro, y el auto provisto por su merced en su virtud. Y, enterados dicho Concejo y vecinos, dijeron: obedecían y obedecieron con el debido respecto en" contenido de dicha Real Provisión con que se daban por citados y,  en su cumplimiento, de una conformidad y aquerdo, nombraron para las diligencias que hayan de practicar dentro de las cinco leguas a el espresado Juan Calbo Domínguez, Procurador de dicho Estado General, y para las que se hayan de executar fueras de dichas cinco leguas, se libren las correspondientes requisitorias prevenidas en dicha Real Provisión, a fin de  que, ante las respetibas justicias y Procurador Síndico General de los respectibos pueblos donde se hayan de hacer las justificaciones, y precisa personal asistencia del dicho Procurador, se ebaquen por testimonio de escribano público, todo en el modo y forma que previene la dicha Real  Provisión. 

Y, ebaquadas las diligencias y presentadas. que sean en este Concejo, con su vista, espondrá lo que tubiere por combeniente. Así lo acordaron y firmaron los señores Alcalde , Regidores y Procurador del referido estado de remisión de los demás vecinos. De que doy fe. Antonio/ Castro, Pablo Peñafiel, Tiburcio Lezana, Juan Calbo Domínguez. Ante mí, Domingo Jimeno Uribe de Arciniega.

Antonio Castro, alcalde y justicia ordinaria por el Estado General en esta villa de Briones y su judisdizión [sic], a vos los señores governadores, corregidores alcaldes mayores y ordinarios y, especialmente, a las justicias de las- respectibas anteiglesias  de Abadiano y Arrazola, en el muy noble y muy leal señorío de Vizcaya, y demás juezes y justicias  de Su Majestad ante quien esta mi carta requisitoria fuere presentada y pedido entero cumplimiento de justicia, hago saber que, a instancia de don Torquato Uribe Larrea, de esta vecindad,  y por testimonio de el infraescrito escribano, se me ha requerido con una Real Provisión despa- lchada por el señor Juez Mayor de Vizcaya, en Valladolid, a diez días del presente mes y año, por medio de pedimiento que presentó solicitando su entero y devido cumplimiento, que el  tenor de dicha Real Provisión y pedimiento, a la letra, resultan del tenor siguiente:

Don Fernando séptimo por la gracia de Dios rey de Castilla, de León, de Aragón, de las Dos Sicilias, de Jerusalén, de Nabarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de /Fotocopia 6 Mallorca, de Menorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaén, Señor de Vizcaya y de Molina etcétera.

A vos, todos los corregidores, alcaldes mayores y ordinarios y otros juezes y justicias qualesquier ante quien esta nuestra Real  Provisión fuere presentada, y de lo en ella contenido pedido su puntual cumplimiento,  salud y gracia.

Sabed que en la mi Corte y Chancillería, y ante el nuestro Juez Mayor  de Vizcaya de ella, se presentó una petizión, que su tenor y el del auto a ella proveído dice así:

Muy poderoso señor, Simón Ordóñez Cantero, en nombre de don Torquato Uribe  Larrea, natural de la anteiglesia de Abadiano, en el muy noble y muy leal señorío de Vizcaya, vecino de la villa de Briones, digo que mi parte es hijo lexítimo de Agustín Uribe Larrea y Gabriela de Albaizar, natural y vecinos de la misma anteiglesia, nieto, con la misma legitmidad, de Agustín Uribe Larrea y de Agueda de Mendiola, natural que fue aquél de la anteiglesia de Arrazola y vecino de dicha de Abadiano, y segundo nieto, también legítimo, de Martín Uribe Larrea y Magdalena Ybarra, vecinos de la anteglesia de  Arrazola, en el espresado señorío de Vizcaya. Y, siendo como es, originario de dicho señorío  de Vizcaya por línea recta de varón y de sí, su padre y abuelo y demás causantes vizcaínos, nobles hijosdalgo, gozando unos y otros,de las exenciones de tales en los pueblos donde vivieron y tubieron vienes, al paso que es bien notorio a la justicia y vecinos de la villa de Briones, donde mi parte se ha establecido, no se le quieren guardar las preeminencias, exenziones y demás regalías que le competen como a tal vizcaíno originario descendiente de sí, su padre y abuelo. Y para poderlo acreditar, y que no le pare peduicio en su notorio oñgen, a Vuestra Alteza suplico se sirba mandar librar vuestra Real Provisión ordinaria de Vizcaynía, en forma. Y para acreditar en forma, por instrumentos y testigos, la filiazión, origen y calidad de vizcayna, originario y descendiente  de tales, con recíproca citación, pido justicia y presento poder.

 
Líbrese Real Provisión para que a esta parte, con citazión del Fiscal de Su Majestad, Concejo y vecinos del Estado General de la villa de Briones, se le reciban las justificaciones que ofrece, así  por testigos como por instrumentos, relatibas a acreditar su entronque, nobleza y vizcaynía. Y dicho Concejo y vecinos, para las diligencias que se hayan de practicar dentro  de las cinco leguas, nombren un solo comisario informante, y, para las de fuera de ellas, la justicia despache requerimientos dirigidos a las ordinarias de los pueblos del origen  y naturaleza de esta referida parte a fin de que por sí o testimonio de escribano númerario, con prezisa personal asistencia del Fiel o Procurador General respectibo, las ebaquen  a la mayor brebedad, pena de la responsabilidad a todos los daños y perjuicios  y de procederse a lo demás que haya lugar. Y, ebaquados, se los entreguen originalmente y no en compulsa para que, por medio de su procurador, las presente en la Sala. En relaciones. Lo mandó y rubricó el señor Juez Mayor de Vizcaya. Valladolid, enero diez de mil ochocientos diez y seis. Está rubricado. Maquieira,

Y fue acordado dar esta nuestra Real Provisión para vos, dichos juezes y justicias, por la qual os mandamos que fuego que con ella se os requiera a qualquier de vos por parte del expresado don Torquato Uribe Larrea, vecino de la villa de Briones, o quien le represente, por ante un nuestro escribano que a ello sea presente, le recibiréis las justificaciones que ofreze y se le mandan dar por el auto que va inserto, de cómo el suso dicho es vízcayno originario, noble hijodalgo de sí, su padre y abuelo y de más causantes por línea recta de varón. Y, recibida que sea, firmada de vos dicha justicia, y signada del tal escribano, se la mandaréis entregar / originalmente y no en compulsa para que, por medio de su procurador, la presente ante nos y escribanía de  Cámara del nuestro infraescrito don Joséf Benito Maquieira, pagándose al escribano o escribanos que en  ello entiendan sus derechos, conforme al nuestro real arancel, que sentarán al pie del signo,  pena del quatro tanto. Otrosí mandamos al escribano o escribanos por ante quien pasan, o ante quien se exíbíere qualquiera instrumentos y velados correspondientes a la filiazión, entronque y vizcaynía de don Torquato Uribe Larrea, que, dentro de seis días de como sean requeridos  dos, le den y entreguen un traslado de ellos, escrito en limpio, signado y en manera que haga fe, para que le traiga y presente según dicho es, pagándoles, igualmente, sus derechos, conformes al dicho nuestro real arancel, que sentarán en la misma forma y bajo de la misma  pena. Todo lo qual executaréis unos y otros, constándoos, ante y primero, estar citada la parte del Fiscal de Su Majestad en lo civil de esta Real Audiencia y Concejo y vecinos del Estado General de  la villa de Briones, a quien mandamos que, para las diligencias que se han de practicar dentro de las cinco leguas, nombre un solo comisario informante y, para las de fuera de ellas, la justicia despache requisitoria dirigidas a las ordinarias de los pueblos del origen y naturaleza del espresado don Torquato Uribe Larrea a fin de que, por sí y testimonio de escribano numerario, con precisa personal asistencia del Fiel o Procurador General respectibo, las ebaquen a la mayor brebedad, pena de la responsabilidad a todos los daños y perjucios y de procederse a los demás que [sic] haya lugar. Y unos y otros cumplíd con lo que respectibamente os ba mandado pena de la nuestra merced y de diez mil maravedís para la nuestra Real Cámara. Bajo la qual mandamos/ a cualquiera nuestro escribano que

sea requerido os la notifique y de ello de fe. Dado en Valladolid a diez de enero de mil ochocientos diez y seis. Don Luis Gabaldán y López- Don Joséf Benito  Maquieira, escribano de Cámara del rey, nuestro señor, mayor de Vizcaya y de gobierno de su Sala, la hice escribir por su mandado con aquerdo de su Juez Mayor. Escribano de Cámara don Joséf Benito Maquieira. Real provisión para que, con citazión del Fiscal de Su Majestad y Concejo y vecinos del Estado General de la villa de Briones, se reciba a don Torquato Uribe Larrea la justificación que ofrece relatiba [a] acreditar su entronque, vizcaynía y nobleza. Corregida. Teniente Canciller Mayor don Joséf González. Registrada: Don Francisco Rubio. Derechos: ocho reales. Presentazión y autos: dos. Venticuatro maravedís sello. Traslado: a diez y seis; las de intermedio a veinte y quatro.


El Fiscal  de Su Majestad dice que la citazión se entienda con el Procurador Síndico Personero, Diputado del Común o persona que represente los derechos del pueblo donde se haga la prueba para que, a su nombre, se halle presente a ver jurar y conocer los testigos y proponga las objeciones que tenga por  conbenientes. Y de lo contrario protesta la nulidad y lo señaló. Valladolid, dicho día. Está rubricado.



Torquato Uribe Larrea, vecino de esta villa, ante vuestra merced, como más haya lugar en derecho, digo  que, a efecto de acreditar en debida forma por instrumentos y testigos mi filiazión, origen  y calidad de vizcayno originario y descendiente de tales, solicité y obtube Real Provisión del señor Juez Mayor de Vizcaya, su fecha en Valladolid, a diez del presente mes y año, para que, con citazion del señor Fiscal de Su Majestad, Concejo y vecinos del Estado General de esta villa, se me reciban las justificaciones que tengo ofrecidas, así por testigos como por instrumentos, relatibas al acreditar mi entronque, nobleza y vizcaynía, previniéndose en dicha Real Provisión que, para las diligencias que se hayan de practicar dentro de las cinco leguas, nombre el dicho Concejo y vecinos un solo comisario informante y, para las de fuera de ella, se despachen requisitorias dirigidas a las justicias ordinarias de los pueblos de mi origen y naturaleza a fin de que, por sí, y testimonio de escribano numerario, con precisa personal asistencia del Procurador General  respectibe, las ebaquen. Con cuya Real Provisión se citó al señor Fiscal de Su Majestad en el  referido día, quien contestó que dicha citazión se entendiese con el Procurador Síndico Personero, Diputado del Común o persona que represente los derechos del pueblo donde se haga la prueba para que, a su nonbre, se halle presente a ver jurar y conocer los testigos y proponga las objeciones que tenga por combeniente. Todo lo qual, más por menos, [consta] de la referida Real Provisión que es la presente con la que a vuestra merced, debidamente, requiero y una, dos y tres vezes, y las demás en derecho necesarias, para su efectibo cumplimiento. Y, a el efecto, a vuestra merced pido y suplico que, dándose por requerido con la referida Real Provisión, se sirba mandar que en el día primero festibo se junten el Concejo y vecinos de dicho Estado General en la forma acostumbrada y, congregados que sean, se les notifique y hagan saber el contenido de dicha Real Provisión a fin de que, para las diligencias que se hayan de practicar dentro de las cinco leguas, nombren un solo comisario informante que asista personalmente a ellas con el Procurador Síndico General de los respectibos pueblos donde hayan de practicarse. 

Y en atenzión a que los más principales justificaciones de mi filiazión y origen se han de hacer en la anteiglesia de Abadiano, Arrazola y otros pueblos del muy noble y muy leal señorío de Vizcaya, donde tengo mi origen, como mis padres, abuelos y demás causantes, gozando unos y otros en los pueblos donde tubieron bienes, de las exenziones de vizcaynos nobles hijosdalgo, se ha de servir vuestra merced así bien mandar librar las correspondientes requisitorias a las justicias ordinarias de los referidos pueblos, y demás de Su Majestad, para que, con precisa y personal asistencia de Fiel o Procurador Síndico General respecto, se me reciban las justificaciones que diere por testigos como por instrumentos concernientes [a] acreditar mi entronque, nobleza y vizcaynía y que, ebaquadas, se me entreguen originalmente, como se previene en dicha Real Provisión para los fines que en ella se espresan pues así corresponde en justicia que pido. Juro lo necesario  y para ello etcétera. Torquato Uribe Larrea.



Y con vista del contenido de dicha Real Provisión y pedimiento, por decreto del día diez y ocho de este mismo mes en que se me requirió, proveí el auto del tenor siguiente:

Por presentada quanto ha lugar con la Real Provisión que acompaña y obedece su merced con el respecto y beneración debida. Y, en 1 su puntual cumplimiento y de lo que por esta parte se solicita por testimonio de mi el infrascrito escribano, dixo debía de mandar y mandó que el domingo próximo, que se contarán veinte y uno del corriente, se congregue el Concejo y vecinos del Estado General de esta villa en el sitio y forma acostumbrada y, al efecto, se requiera a el oficial pregonero que,/ a son de caxa de guerra, lo publique en los sitios acostumbrados para que todos los vecinos del dicho estado, bajo la multa de quatro reales, se junten en Concejo en el referido día, después de la misa combentual, en el sitio que es costumbre y, congregados que sean, se les intime y haga saber en contenido de dicha Real Provisión para los fines que se espresan. Líbrese la competente requisitoria a las justicias de los pueblos respectibos de Abadiano, y Arrazola y demás de Su Majestad, en el muy noble y muy leal señorío de Vizcaya donde se hayan de hacer las justificaciones y provanzas por testigos e instrumentos que se solicitan por Torquato Uribe Larrea para que, ante las mismas, y testimonio de escribano numerario, con precisa personal asistencia de Fiel o Procurador General respectibo, las ebaquen como previene dicha Real Provisión y, ebacuadas, se le entreguen como en la misma se previene.

Así por este su auto lo proveyó, mandó y firmó el señor Antonio de Castro, alcalde por el Estado General de esta villa de Briones, en ella, a diez y ocho de enero de mil ochocientos diez y seis, de que yo el escribano doy fe. Antonio Castro. Ante mí, Domingo Jimeno Uribe de Arciniega.

Requerido el pregonero con el antecendente auto, publicó el bando prevenido en él en el veinte del mismo mes, a son de caxa de guerra, en los sitios acostumbrados, cuyo bando repitió en el veinte y uno. En cuya virtud se congregaron el Concejo y vecinos del Estado General en esta villa, cuya junta resulta del tenor siguiente:

En la villa de Briones, a veinte y un días del mes de enero, año de mil ochocientos diez y seis, después de celebrada  la misa combentual en la parroquial de ella, y repetido bando público por voz de pregonero para que todos los vecinos del Estado General de ella se juntasen en Concejo en la forma acostumbrada, se congregaron, por testimonio de mí el infraescrito escribano, los referidos vecinos en su Concejo, nominadamente: el señor Antonio Castro, alcalde y xusticia ordinaria por dicho Estado General en esta dicha villa y su jurisdizión, Pablo Peñafiel y Tiburcio Lozana, regidores, Juan Calbo Domíguez, procurador de dicho estado, Joaquín Calbo, Joséf Castillo, Emeterio Lea, Pedro Asenjo, Francisco Carro, Pedro Loza, Jacinto Calbo, Antonio Martelo, Josef Choren, Juan Choren, Tomás Baños, Manuel Lezana, Martín Húrcanos, Manuel Calbo, Andrés Ruiz Pereda, Tomás Cuerbas, Francisco Loza, Eugenio Bañares, Porciano Díaz,Tomás Mandrian, Martín Gutiérrez, Pedro Villar, Pedro Antonio Díaz, Santiago Ruiz,  Joséf Ruesgas, Manuel Peñafiel, Tomás y Eugenio Gutiérrez y otros muchos vecinos del referido/ Estado, que confesaron ser la mayor y más sana parte de los que se compone el Concejo del Estado General de esta dicha villa, que individualmente no se espresan por haberse congregado en sitio avierto, estar el tiempo frío y no haber sitio cómodo para juntarse tanta gente. 

Y, así congregados, yo, el escribano, 1 les hice saber y cercioré del contenido de la Real Provisión, librada por el señor Juez Mayor de Vizcaya en Valladolid a diez del presente mes y año a instancia de Torquato Urive Larrea, de esta vecindad, para que, con citazión del señor Fiscal de Su Majestad y del referido Concejo y vecinos, se le recibiesen las justificaciones que ofrece, relatibas [a] acreditar su origen, vizcaynía y nobleza. Y también los hize saber el pedimiento con que dicho Torquato había presentado dicha Real Provisión, requiriendo con ella a dicho señor alcalde Antonio de Castro, y el auto provisto por su merced en su Ívirtud. Y, enterados, dicho Concejo y vecinos dijeron que obedecían y obedecieron, con el debido  respecto, el contenido de dicha Real Provisión, con que se daban por citados, y, en su cumplimiento,  de una conformidad y aquerdo, nombraron por comisario informante, para las diligencias que se  hayan de practicar dentro de las cinco leguas, al espresado Juan Calbo Domínguez, procurador/ de dicho Estado General, y, para las que se hayan de executar fueras de dichas cinco leguas, se libren 1 las correspondientes requisitorias prevenidas en dicha Real Provisión a fin de que, ante las respectibas justicias y Procurador Síndico General de los 11

respectibos pueblos donde se hayan de hacer las justificaciones, y precisa personal asistencia de¡ dicho Procurador, se ebaquen por testimonio de escribano público, 1 todo en el modo y forma que previene la dicha Real Provisión. Y, ebaquadas las diligencias, y presentadas/ que sean en este Concejo, con su vista, espondrá lo que tubiere por combeniente. Así lo acor- 1 daron y firmaron los señores Alcalde, Regidores y Procurador de¡ referido estado de remisión de los 1 demás vecinos, de que doy fee, Antonio Castro. Pablo Peñafiel. Tiburcio Lezana. Juan 1 Calbo Domínguez. Domingo Jimeno Uribe de Arciniega. Lo relacionado es cierto y 1 verdadero y lo comprendido concuerda con su original, obrante en poder de( infraescrito escribano, de que certifica. Y para lo que mi mandado, a instancia de Torquato Uribe Larrea, /Fotocopia 101 de esta vecindad, en cumplimiento de la Real Provisión con que he sido requerido y va compulsada con el auto por mi provisto y demás diligencias de parte de Su Majestad, exorto y requiero 1 a vuestras señorías [interlineado: dichas] justicias, y, especialmente, a las respectibas de las anteiglesias de Abadiano y  Arrazala, en el muy noble y muy leal señorío de Vizcaya, y demás juezes y justicias de Su Majestad y de la tierra pido y suplico que, siéndoles presentada esta mi requisitoria, por cualquiera llebada, se sirban aceptarla y, en su virtud, mandar que, con citazión y precisa personal 1 asistencia de Fiel o Procurador Sindico General de los respectibos pueblos, y por testimonio de escribano público, se hagan ante vuestras señorías, las justicias de los respectibos pueblos, las justificaciones que se ofrecen por parte de dicho Torquato Uribe Larrea, relatibas al acreditar su origen, vizcainía y nobleza, todo en la forma que previene y manda en dicha Real Provisión, y, evaquadas, unidas a esta requisitoria originalmente le entreguen a la parte,  según así se ordena, para los fines que se espresan en dicha Real Provisión, que, en 1 mandándolo vuestras señorías esecutar así, cumplirán con su deber administrador de justicia y yo me ofrezco a él tanto que vea iguales requisitorias de vuestras señorías. Dado en Briones, a veinte y quatro 1 de enero de mil ochocientos diez y seis. Antonio Castro. Por mandado de su merced, 122 Domingo Jimeno Uribe Larrea de Arciniega.

Pedro Martín de Haro, en nombre de don Torquato Urive Larrea, vecino de Briones, ante vuestras señorías hago exivición de este despacho suplicatorio librado por la justicia ordinaria de dicho lugar en el que se inserta la Real Provisión que se espresa para los fines y efectos que comprende el mismo despacho suplicatorio, su fecha veinte y quatro de enero de próximo expirado. Suplico a vuestras señorías que, previo informe de uno de los Síndicos Procuradores Generales de este noble señorío, se sirba mandar el uso y cumplimiento de dicho despacho requisitorio en los términos que indica de justicia que pido etcétera.

Pase a qualquiera de los señores Síndicos Procuradores  Generales de este señorío para su informe y, hecho, se traiga. Lo mandaron los 1 señores de la Diputación General de él, en Bilbao, a cinco de febrero de mil ochocientos diez y seis. Está rubricado. Ante mí, Dionisio de Urquixo El Síndico, en vista del despacho requisitorio espedido por el Alcalde Ordinario por el Estado General de la villa de Briones, con inserción de una Real Provisión librada por el señor Juez Mayor de este noble señorío, a instancia de don Torquato Uribe Larrea, para la informazión de nobleza y vizcaynía que tiene ofrecida, no halla reparo en su uso y  cumplimiento, entendiéndose, con citazión de qualquiera de los señores Síndicos Procuradores Generales de este noble señorío, las diligencias que se hayan de practicar en su distrito. Y lo firma con aquerdo del primer consultor del Consejo de Su Majestad, oidor honorario de la Real Chancillería de Valladolid. En Bilbao, a cinco de febrero de mil ochocientos diez y seis. Don Francisco Xabier Elespuro Vensades.

Obedécese, guárdese y 1 cúmplase la Real Provisión inserta en la requisitoria que se refiere en el /Fotocopia 111 informe precedente, según y como en éste se contiene. Lo mandó el señor corregidor de este noble señorío de Vizcaya, 126 en Bilbao, a seis de febrero de mil ochocientos diez y seis. Apellaniz. Ante mí, Dionisio Urquijo.

En la villa de Bilbao, a seis de febrero de mil ochocientos y diez y seis, yo, el escribano secretario de este dicho señorío, y precedido recado atento, cité en forma a don Miguel Antonio de Ynunciaga, uno de los Sindicos Procuradores de su muy noble y muy leal señorío de Vizcaya, para que, si visto le combiene, se halle presente en la casa  audiencia de Astela, de la merindad de Durango, el día de mañana, siete que se contarán del corriente,  desde las dos horas de su tarde en adelante, a ver jurar y convocar los testigos que fueren presentados por la parte  requiriente y, concluida, para los archibos eclesiásticos de Abadiano y Arrazola y demás parajes donde se hallasen la partida sacramentales y testimonios calificativos para acreditar su naturaleza. Y, así bien, le cité para todos los demás días y horas que combengan hasta su conclusión. Y, enterado, dijo se daba por citado pero, a causa de sus ocupaciones, y no poder, por lo mismo, concurrir a los parajes citados, se entienda con los respectivos Fieles  `Síndicos de las mismas c9nteiglesias. Esta respondió y firmó, de que doy fee. Miguel Antonio de Ynunciaga. Dionisio de Urquizo.

úsese del despacho suplicatorio y Real Provisión en él inserto, de que se haze relación en las diligencias de su cumplimiento prezedentes, sin perjuicio de la real jurisdicción que su merced exerce en primera instancia. Así lo mandó y firmó el señor don Joséf de Urcola, capitán retirado y teniente justicia ordinaria de esta merindad de Durango por Su Majestad, que Dios le guarde, en su audiencia de tribunal de señor Juez Mayor de Vizcaya, que reside en la Real Chancillería de Valladolid, a nombre de dicho don Torquato, presente Fotocopia 121 y se halla inserta en dicha Real Provisión, y ésta en dicho despacho requisitorio, dixo: que conoce de vista, trato y comunicación al presente dicho don Torquato Uribe Larrea y le consta que es natural de la referida anteiglesia de Abadiano, de este muy noble y muy leal señorío de Vizcaya, que hace diferentes años pasó y bibe en la villa de Briones con Micaela Ycalide, su muger legítima, como de que dicho don Torquato Uribe Larrea y Gabriela de Albiza, ya defuntos, naturales y vecinos que fueron de esta dicha anteiglesia de Abadiano,  a quienes conoció y trató con ellos frequente; nieto, con igual legitimidad, tiene entendido es de otro Agustín 1 de Uribe Larrea y Agueda de Mendieta, así bien difuntos, y que fueron aquél natural de la anteiglesia de Arrazola y vecinos de la de esta dicha de Abadiano. Y segundo nieto, así mismo lexítimo, de Martín  de Uribe Larrea y Madalena de Ybarra, así mismo ya difuntos, y vecinos que fueron de la citada anteiglesia de Arrazola, que es de este dicho noble señorío de Vizcaya, que no les alcanzó el esponente a los recordados abuelos y visabuelos del presente por la parte materna. Y sabe también que, como descendiente que es el  citado don Torquato Uribe Larrea, difunto, de la casa y casería de Mendieta Garay, sita y notoria en  esta dicha anteiglesia, y de la de Uribe Larrea, de donde descienden así bien otro dicho Agustín de Oribe Larrea, marido que fue de Agueda de Mendieta, y su padre Martín de Uribe Larrea, es originario el citado don Torquato, presente, de este referido señorío de Vizcaya por linea recta de varón así como lo fueron sus padres, abuelos y visabuelos y demás antepasados, vizcayrios nobles hijosdalgo, gozando, unos y otros, de las 1 exenciones y demás regalías que le competen como a tal vizcayno originario, descendiente por sí, sus padres y demás autores sin cosa en contrario. Que es quanto sabe y la verdad bajo del juramento que lleba fecho,  en que se afirmó, ratificó y firm6 después de dicho señor teniente, asegurando ser de edad de setenta y quatro  años, poco más o menos, y que no es pariente, por donde sepa, del presente ni le comprenden las objeziones  legales que se le han espresado. Y en fe de todo yo, el dicho escribano, don Joséf de Urcula. Francisco Antonio W de Mota. Ante mí, Martín Antonio de Barrenechea.

Inmediatamente, su merced dicho señor teniente, por fe de mí, el infraescrito escribano, siendo presentado por testigo por el citado de don Torquato Uribe Larrea a don Martín de Yturriaga, vecino propietario de esta citada anteiglesia de Abadiano, le recibió /juramento en forma de derecho, estando presente el referido Fiel Síndico Procurador General de ella. Y,  so cargo de él, ofreció deponer verdad de lo que supiere y fuere preguntado. Y, siéndolo al tenor del  escrito inserto en la Real Provisión de dicho señor Juez Mayor de Vizcaya, y ésta en el despacho suplicatorio de justicia ordinaria por el Estado General de la vi la de Briones,  que conoce de vista, trato y comunicación a don Torquato Uribe Larrea. Y sabe que es natural de esta dicha anteiglesia de Abadiano, comprendida 1 en la merindad de Durango y este muy noble y muy leal señorío de Vizcaya, como de que hace años se ausentó de  este pueblo a la villa de Briones en donde vive con su muger, Micaela de Ychaude. Es hijo lexítimo de Agustín Uribe Larrea y Gabriela de Albaiza, ya difuntos, naturales y vecinos que fueron de esta dicha anteiglesia, a quienes conoció y trató con frecuencia. Nieto, con la misma legitimidad, según tiene entendido, es de otro Agustín  Uribe Larrea y de Agueda de Mendieta, ya difuntos, y que fue aquél natural de la anteígiesia de Arrazola y ambos vecinos de esta referida de Abadiano, a quienes no alcanzó el testigo. Y que el dicho presente  don Torquato tiene así bien entendido segundo, por la parte paterna, de Martín Uribe Larrea  y Magdalena de Ybarra, marido y muger que fueron, y difuntos y vecinos de dicha anteiglesia de Arrazola. Y que a estos, a los citados Agustín y Agueda, consortes, no les alcanzó el testigo. Y le consta, así bien, que el presente don Torquato Uribe Larrea es descendiente y proveniente de las casas y caserías de su apellido y de la de Mendieta Garay, sitas y notorias, la primera, en la citada anteiglesia de Arrazola y, la segunda, en esta dicha de Abadiano, en el muy noble y muy leal señorío de Vizcaya, y originario en él por línea  recta de varón así como lo fueron su dicho padre, abuelo, visabuelo y demás causantes, vizcaynos nobles hijosdalgo, gozando  unos y otros de todas las exenziones y demás regalas que le competen como a tal vizcayrio originario, descendiente, por sí, su dicho padre y demás antepasados sin cosa en contrario. Y, para mayor comprobación de la verdad de todo lo espuesto, se remite el testigo a las partidas sacramentales y demás documentos de su razón. Es quanto sabe y puede atestiguar, el contenido, de dicho escrito, y la verdad bajo de¡ juramento que va fecho, en que se afimó, ratificó y firmó después de su merced, declarando ser de setenta y dos años cumplidos. Y no es pariente, por donde le conste, de que le ha presentado ni comprendido en las generales de la ley que se le han dado a entender. Y en fe, yo, el dicho escribano, don Joséf de Urcula. Martín de Yturriaga. Ante mí, Martín Antonio de Barrenechea.

Prontamente, de igual presentación, hallándose presente don Esteban de Aguirre  Sacona, fiel síndico procurador general de esta anteiglesia de Abadiano, dicho señor teniente, por fe de mí,  el infraescritoescribano, recibió juramento en forma legal de don Enrique de Aguirre, vecino propietario de esta misma anteiglesia, bajo cuyo cargo ofreció deponer verdad. Y  siendo examinado al tenor de escrito inserto  en la Real Provisión, y ésta en dicho despacho requisitiorio, dixo que conoce de vista trato y comunicación a don  Torquato Uribe Larrea y sabe que es natural de esta citada anteiglesia de Abadiano, de muy noble y muy leal señorío (Fotocopia 13) de Vizcaya, y que hace diferentes años pasó de este pueblo a la villa de Briones, en donde se halla casado con Micaela Inclarralde, y así bien sabe que el presente es hijo legítimo de Agustín Uribe Larrea y Gabriela de Albaiza, ya difuntos, consortes, que fueron natural y vecinos de esta prevenida anteiglesia, a quienes conoció y trató frecuentemente. Tiene entendido que los abuelos paternos del presente fueron otro Agustín  de Uribe Larrea y Agueda de Mendiola, ya difuntos, aquél natural de la anteiglesia de Arrazola  y ambos vecinos de esta citada de Abadiano. 

Y los bisabuelos, así bien legítimos, Martín de Uribe Larrea y Magdalena de Ybarra, también difuntos, que no les alcanzó el testigo. Y tiene entendido los dos últimos fueron vecinos de la dicha Arrazola, que es en este noble señorío de Vizcaya. Y que le consta, así mismo, que el referido  don Torquato de Uribe Larrea, como descendiente de las casas y caserías de su apellido, notoria en dicha anteiglesia de Arrazola, y la de Mendiola Garay radicante en esta dicha de Abadiano, es originario de este nominado noble señorío de Vizcaya por línea recta de varón así como lo fueron su padre, abuelo y visabuelo y demás antepasados vizcaynos nobles hijosdalgo, gozando, unos y otros, de todas las preminencías, exenciones y demás regalías que le competen como a tal vizcayno originario descendiente por sí, su padre y demás autores. Sin la menor corrovoración de todo lo espuesto, se remite el testigo a las partidas sacramentales y demás documentos de su razón. Y  es quanto sabe y puede deponer al contenido de dicho escrito y la verdad bajo del juramento que lleba Who, en que se afirmó, ratificó y fírmó después de su merced, asegurando ser de edad de sesenta y ocho años, poco más o menos, y no es pariente, por donde sepa, del presente, ni comprendido en las demás objeziones legales que se  le han expresado. Y en fee de todo, yo, el dicho escribano, don Joséf de Urcula. Enrríquez de Aguirre. Ante mí, Antonio de Barrenechea.

En esta dicha casa audiencia de Astola, en esta meridad de Durango, la  tarde del citado día siete de febrero de mil ochocientos diez y seis de la propia presentación, hallándose presente  dicho Fiel Síndico Procurador General de esta antieglesia de Abadiano, su merced, el señor teniente de esta dicha merindad, por fee de mí, el escribano, recibió juramento en forma legal de don Juan de Zabala, vecino de esta misma anteiglesia, bajo cuyo cargo ofreció deponer la verdad. Y, siendo examinado por el dicho escrito inserto  en la Real Provisión del señor Juez Mayor de Vizcaya, y ésta en el despacho suplicatorio de la justicia odinaría por Estado General de la villa de Bríones, dixo que conoce de vista trato y comunicación a don Torquato  Uribe Larrea. Y le consta es natural de esta dicha anteiglesia de Abadiano, que es en la dicha merindad de  Durango y este citado muy noble y muy leal señorío de Vizcaya, como de que hace diferentes años se ausentó de esta misma anteiglesia a la villa de Briones, en donde tiene su habitación con Micaela de YcoluIde, su consorte. Y es hijo lexítimo de Agustín de Uribe Larrea y Gabiela de Alvaiza, ya difuntos, naturales y vecinos que eran de esta propia anteiglesia, a quienes conoció y les trató frequentemente. Tiene entendido que los abuelos paternos dél citado don Torquato son otro Agustín de Uribe Larrea y Agueda de Mendiola, el primero natural  de la anteiglesia de Arrazola y ambos consortes vecinos de esta dicha de Abadíano. Y los visabuelos, así mismo lexítimos, Martín de Uribe Larrea y Magdalena de Ybarra, todos quatro ya difuntos y estos dos últimos que eran vecinos de la citada de Arrazola, que es en este muy noble y muy leal señorío de Vizcaya. Y le consta, en la propia forma, que el recordado don Torquato de Uribe Larrea, como descendiente de las casas y caserías de su apellido, radicante en la nominada anteiglesia de Arrazola, y la de Mendiola Garay, sita en esta de Abadiano, es originario de este espresado señorío de Vizcaya por línea recta de varón, y así lo fueron sus padres, abuelo, visabuelo y demás autores, vizcaínos nobles hijosdalgo, gozando unos y otros de todas las exenciones y  demás
regalías que le competen como a tal vizcayno originario, descediente por sí, su padre, como los demás autores, sin la menor cosa en contrario. Y, para mayor corrovoración de todo lo que lleba espuesto, se remite el deponente a las partidas sacramentales de su razón. Que es quanto sabe y puede atestiguar bajo del juramento que lleba fecho y verdad en que se afirmó, ratificó y firmó después de su merced, asegurando ser de setenta y nueve años cumplidos, y no es pariente, por donde sepa, de¡ que le ha presentado ni comprendido en las objeziones legales que se le han espresado. Y en fee, yo, el dicho escribano, don Joséf de Urcula. Juan de Zabala.  Ante mí, Martín Antonio de Barrenechea.


En una de las casas beneficiales de esta anteiglesia de Abadiano, la mañana  de este día, ocho de febrero de mil ochocientos diez y seis, prevenido recado atento, yo, el infraescrito escribano, notario real y uno de los numerados de esta merindad de Durango, en presencia de don Torquato Uribe Larrea, requería con el despacho requisitorio que va por cabeza de la información precedente a don Manuel de Yturríaga,  cura y beneficiado de esta anteiglesia, a fin de que ponga de manifiesto los libros de baptizados, casados, velado y finados en ella para compulsar las que me señalare el citado don Torquato. Y dixo que estaba pronto  a ello y firmó, de que doy fee. Manuel de Yturriaga. Martín Antonio de Barrenechea.

En la sacristía de la iglesia parroquia de San Torquato de esta anteiglesia de Abadiano, la referida mañana de hoy ocho de febrero de mil ochocientos diez y seis, en cumplimiento de lo que tiene ofrecido el recordado don Manuel de Yturriaga, cura y beneficiado de ella, sacando de su archibo parroquial a mí, el infraescrito escribano, me exibió barios libros empergaminados y foliados, de baptizados, belados y finados de esta dicha parroquia. Y en uno de dichos libros, que tubo principio con partida de baptismo de María Antonía de Basa el día trece de noviembre de 1 mil setecientos cinquenta y quatro y finó en quatorze de mayo de mil setecientos ochenta y tres Fotocopia 14 con otra, así bien, de baptísmo de María Jesús de Arteaga, a su folio setenta y cinco cara, el  denotado don Torquato de Uribe Larrea señala a mi parte, el dicho escribano, para su compulsa, estando  presente don Esteban de Aguirre Sacona, fiel síndico procurador general de esta dicha anteígiesia, la partida de baptísmo del mismo don Torquato, cuyo tenor es el siguiente:

En diez y ocho de mayo de mil ochocientos setenta y ocho años yo, don Pedro de Lebarrio, cura y beneficiado de esta iglesia parroquia de San Torquato  de Abadiano, baptizé a un niño a quien puse por nombre Torquato, el qual nació a las diez de la noche  próxima pasada, hijo lexítímo de Agustín de Uribe Larrea y Gabriela de Albaiza San Juangoa, naturales  y vecinos de esta anteiglesia de Abadiano. Abuelos paternos: Agustín de Uribe Larrea, ya difunto, natural de esta anteiglesia de Arrazola, Agueda de Mendiola Garay, natural naturales [sic] y vecinos que fueron y es de esta dicha anteiglesia de Abadiano. Maternos: Agustín de Albaíza San Juangoa y María Baptista de las Allobeitas?, ya difuntos, natural ella de la villa de Durango y aquél natural y vecinos de esta dicha anteiglesia. Fueron sus padrinos: Manuel  y Manuela de Ytarragoitía, naturales y residentes en esta espresada de Abadiano, a quienes adbertí el parentesco espiritual que contrayan. Y en fee de ello, y para que conste, lo firmo. Don Pedro de Lebarro.

Así mismo, dicho señor cura Yturriaga me exibió otro libro eripergaminado y foliado de casados y belados  de esta enunciada anteiglesía de Abadiano, que tubo su principio con una partida de casamiento de Diego de Anduiza y Ana María de Uriarte Juandustegui, el día quatro de junio de mil setecientos y sesenta y nuebe, y finalizó con otra de Ygnacio de Ania y Juana de Arrate, el día tres de mayo de mil ochocientos y nuebe, Y a su folio doszientos ochenta y uno cara y buelto me señaló, para su compulsa, dicho don Torquato, en presencia del citado Fiel Síndico de esta referida anteiglesia, la partida de casamiento y velaciones y es del tenor siguiente:

En veinte y dos de febrero de mil ochocientos y dos,  yo, don Domingo Bemardíno de Goire, cura y beneficiado de esta iglesia parroquial de San Torquato de la anteiglesia de Abadiano, habiendo procedido en ella las tres canónicas moniciones que manda el Santo Concilio Tridentíno que para el matrimonio que, con beneplácito de sus padres y mayores,  intentaban contraer Torquato Uríbe Larrea, natural de esta anteiglesia, hijo lexítimo de  Agustín de Uribe Larrea y Gabriela de Albaizar San Juangoa, naturales y vecinos de ella, y María  Micaela de Ychaude, hijo, [sic] con igual legitimidad, de Joséf Antonio de Ichauide [y] Severiana de  Larringoa ya difuntos, todos naturales y vecinos de esta espresada de Abadiano, no habiendo resultado inpedimento alguno ante mí, ni ante don Casimiro de Osada y Suso, cura y beneficiado de la iglesia parroquíal  de la villa de Bríones, en donde reside dicho Torquato, como se me hizo constar por certificación de dicho cura, de fecha catorce de este presente mes, constándome así mismo del consentimiento  respectibo de sus padres y mayores para el efecto, hallándoles instruídos a dichos contrayentes en la doctrina cristiana, y habiendo declarado, bajo del juramento que le recibí en debida forma, no ser noticiosos de otro impedimiento alguno que el de quarto grado de cosanguinidad del que  obstuvieron dispensa del señor Provisor Vicario General de este obispado, don Felípe de Prado, en  virtud de un brebe de la Santidad de Nuestro Santo Padre, Papa Pío séptimo, que en la actualidad gobierna  la Iglesia, asistí a él en la casa habitación de don Joséf Antonio de Camp, sita en el barrio de Celaista, jurisdicción de esta anteiglesia, siendo testigos Juan Martín de Bengoechea, vecino de ésta, Santiago y Mariano de Yrazola, naturales y residentes de la misma. E inmediatamente, habiendo  pasado a la iglesia parroquial, les velé y dí las bendiziones nuripziales de Nuestra Santa Madre y Yglesia 1 y en fee de todo firmé. Don Domingo Bernardino de Goipe.

En igual forma, el citado señor 1 cura, a mí. el dicho escribano, me exibió otro libro empergaminado y foliado de baptizados de esta 1 prevenida anteiglesia de Abadiano, que tubo su principio en diez y seis de octubre 1 de mil setezientos veinte y nuebe con una partida de Teresa de Garre y finó con otra /Fotocopia 151 igual de María Francisca de Zabala, en ocho de noviembre de mil setezientos cinquenta y quatro, y, a su folio /treinta y dos buelto, el dicho don Torquato de Uribe Larrea, estando presente el referido Fiel Síndico, meseñaló para su compulsa la partida baustimal de¡ tenor siguiente:
En veinte y uno de otubre de setecientos  treinta y un años, yo, don Juan de Ordorica, cura de esta iglesia parroquial de San Torquato de Abadiano,  baptizé a un niño que le puse por nombre Agustín, que nació a las cinco de la mañana del mismo  día veinte y uno de dicho mes y año, según declaración que en esta razón hizo la comadre, hijo lexítimo de  Agustín de Uribe Larrea, natural de la anteiglesia de Arrazola y de Agueda de Mendiola Garay, natural  y vecinos de esta anteiglesia de Abadiano. Abuelos paternos: Martín de Uribe Larrea y Magdalena de Ybarra, naturales y vecinos de dicha anteiglesia de Arrazola. Matemos: Domingo de Mendiola Garay y María de Larringuén, naturales y vecinos de esta anteigleisa de Abadiano. Fueron sus padrinos: Juan de Errequeta Arcecha y Eugenia de Locega, vecinos de esta dicha anteiglesia de Abadiano, a quienes adbertí el parentesco espiritual que contrayan. Y en fee de ello, y para que conste, lo firmó don Juan de Ordorica.

Así bien, el  referido cura Yturriaga, a mí, el citado escribano, me exibió otro libro forrado en pergamino y foliado que contiene las partidas de casamiento y velaziones de esta dicha iglesia parroquial de San Torquato de dicha anteiglesia de Abadiano, que tubo su principio el día nuebe de julio de mil setecientos y quarenta y un año con una partida de casamiento de Antolín de Mazorriaga y Manuela de Rueda, y finalizó con otra de casamiento de Domingo Pío de Ubieta y Ana María de Asalgui, el día veinte y dos de mayo de mil ochocientos setenta y nueve. A su folio ciento cínquenta y nuebe, cara y buelto, me señaló para su compulsa dicho don Torquato de Uribe Larrea, hallarse el citado Fiel Síndico de esta referida anteiglesia las dos partidas de casamiento y velaziones siguientes:

En once de junio de mil setezientos y cinquenta y ocho años, yo, don Pedro de Lebarrio, cura y beneficiado de esta iglesia parroquial de San Torquato de Abadiano, habiendo primero dado las tres proclamas y moniziones que dispone y manda el Santo Concilio de Trento, en tres días de fiesta y de guardar continuos, al tiempo del ofertorio de las misas conbentuales  que en dichos días se han celebrado, de cómo Agustín Uribe Larrea y Mendiola Garay, natural y morador de  esta anteiglesia de Abadiano, hijo lexítimo de Agustín de Uribe Larrea y Agueda de Mendiola, aquél  natural de la anteiglesia de Arrazola y ésta natural y vecinos que fueron de esta de Abadiano, Gabriela de Albaiza San Torquato, lexítimo de Agustín Sangoa y de María Baptista de Castillo Beitia, naturales y vecinos de esta anteiglesia de Abadiano, exepto dicha María, ya difunta, natural que fue de la villa de Durango, queriendo contraer el santo sacramento de matrimonio y no habiendo resultado impedimento alguno que obste la  celebrazión de dicho matrimonio, y hallándose suficientemente instruídos en la doctrina cristiana y declarado 1 ambos y cada uno de por sí debajo de¡ juramento que en debida forma les recibí que por donde les 1 constaba no se hallaban ligados con impedimento, les casé en las puertas principales de esta nuestra iglesia, hallándose 1 presentes y por testigos don Andrés Manuel de Arteaga, cura y beneficiado de esta dicha iglesia, y don Pablo Francisco de Larrisianondia, acólito beneficiado también de ella, Santos de Harrieta y otros   muchos vecinos de esta dicha anteiglesia. Y en fee de ello, y para que conste, lo firmo. Don Pedro de Lebarrio.

En diez y seis de junio de mil setecientos y cinquenta y ocho años, yo, don Andrés Manuel de Arteaga, cura y beneficiado de esta iglesia parroquia¡ de San Torquato de Abadiano, dí en ellas las bendiziones nunciales a Agustín de Uribe Larrea y Mendieta Garay y Gabriela de AJbaiza San Juan, natural y vecinos de esta anteiglesia de Abadiano. Y en fee de ello, y para que conste, lo firmo. Don Andrés Manuel de Arteaga.

En la propia forma, el referido cura Yturriaga exibíó ante dicho escribano otro libro empergaminado y foliado de casados y velados en esta anteiglesia de San Torcaz [síc] de Abadiano que tubo principios el día diez y seis de mil setezientos y un año, con partida de casamiento de Pedro San Juan de Azaria y Angela de Larringuen, y finalizó en quatro de mayo de mil setezientos y quarenta y uno con una certificación dada por don Domingo de Muencha?, cura y beneficiado de esta dicha anteigleisa de Abadiano,  de haber publicado las tres proclamas para el matrimonio de Juan de Olabalde y Josefa de Escarda. Y,  a su folio setenta y siete buelto, dicho don Torquato señaló a mí, el escribano, para su compulsa, hallándose presente el referido Fiel Síndico, la partida de casados cuyo tenor es el siguiente:

A dos de febrero (Fotocopia 16) año de mil setezientos veinte y quatro, yo, don Juan de Mondiolaga, cura y beneficiado en esta anteiglesia de San Torcaz de Abadiano, casé in facie eclesie Agustín de Uribe Larrea, vecino  y natural de la anteiglesia de Arrazola, hijo legítimo de Martín de Uribe Larrea y de Magdalena  de Ybarra, ambos vecinos naturales de Arrazola, y Agueda de Garay, vecina y natural de esta anteiglesia, hija legítima de Domingo de Garay y María de Larringuen, ambos vecinos y naturales de esta anteiglesia, habiendo primero precedido las tres ploclamas, como manda el Santo Concilio de Trento, en ambas yglesias, así en la de Arrazola como en esta de Abadiano, ni en la una ni en la otra habido impedimento según declare en mi presencia el señor cura de la anteiglesia de  Arrazola.

Por examinados en la doctrina y les espliqué los impedimentos del matrimonio y no supieron. Siendo testigos: Pedro de Yturralde, Martín de Larringuen y Martín de Yturralde  y otros más. Y lo firmé. Don Juan de Mondulíaga.

Lo preinserto corresponde con las dichas partidas sacramentales originales que quedaron en los respectibos libros que van relazionados, a los folios insinuados,  que volvió a recoger el citado señor cura Yturriaga para su debida custodia. Afirma aquí su recibo, en cuya fee, con la remisión necesaria a las mismas partidas originales, en cumplimiento de lo  que me faculta en la Real Provisión inserta en el insinuado despacho suplicatorio, yo, el citado escribano  notario real numerario de esta prevenida merindad de Durango, lo certifico, signo y firmo después  del referido don Torquato Uribe Larrea, interesado, y dicho Fiel Síndico que se halla presente en esta citada sacristía de la iglesia parroquia¡ de esta enunciada anteiglesia de Abadiano,  dicho día, ocho de febrero de mil ochocientos diez y seis, y séptima foxa que llebo rubricadas de la que acostumbro. Manuel de Yturriaga. Esteban de Aguirre Sacona. Torquato Uribe Larrea. Está signado, Martín Antonio de Barrenechea.

En la anteiglesia de Arrazola, a nueve de febrero de mil ochocientos diez y seis, yo, el infraescrito escribano real y del número de esta merindad de  Durango, cité en forma, con el despacho suplicatorio que va hecha relación en la información que antecede a las compulsas precedentes, a don Alexandro de Ybieta Torre Mendia, fiel síndico procurador general de esta citada anteiglesia, para que, si biere combeníente, se halle presente, desde las diez  horas de la mañana de este presente día, en adelante, en la sacristía de la iglesia parroquial  de San Miguel de Arrazola, a ver compulsar, corregir y concertar las partidas sacramentales de ella que /señalase don Torquato de Uribe Larrea, parte interesada. Y, así bien, le cité para todos los demás días y oras que igual citación se requerirá hasta la conclusión de dichas compulsas. Y, enterado, dijo que se daba por citado. Y no firmó porque no usa. Y en fe de todo, yo, el denotado escribano, Martín Antonio de 'Barrenechea.

En la casa cural de esta dicha anteiglesia de Arrazola, la mañana de dicho  día, mes y año contenidos en la diligencia antecedente, yo, el citado escribano, requerí, con dicho despacho  suplicatorio y Provisión Real en él inserta, a don Juan Ignacio de Ycaran, cura y benficiado único  de esta dicha anteiglesia, a fin de que me ponga patentes y de manifiesto los libros de baptismo, casados y belados en la iglesia parroquial de esta misma anteiglesia a fin de compulsar las partidas que señalase el interesado, dicho don Torquato. Y, enterado, dijo que se hallaba pronto a la citada exibición de libros. y firmó, de que doy fee. Juan Ygnacio de Ycaran. Martín  Antonio de Barrenechea.

En la sacristía de la iglesia parroquial de San Miguel de esta ante iglesia de Arrazola, el insinuado día nuebe de febrero de mil ochocientos diez y seis, después de pasada la hora asignada en la citazión precedente, en cumplimiento de lo que tiene ofrecido en el requerimiento antecedente dicho señor don Juan Ygnacio de Ycaran, cura y beneficiado único de ella, estando presentes los citados don Torquato Uribe Larrea y don Alexandro Torre de  Mendia, éste fiel síndico de esta referida anteiglesia, a mí, el escribano, exibio y puso de rnanifiesto un libro forrado en pergamino y foliado que dio principio el día diez y ocho de abril de mil ochocientos y quarenta y siete años con partida de María de Ybarra, y de baptismo, y finaliza con otra partida de velaziones de Juan de Garaeguí y Magdalena de Ybarra, digo, 1 María Arrizubaldi, Martín Ulivarrea y Magdalena de Ybarra, Juan de Ybarra y Ana de Zeciaga, Martín de Mendia y María de Aguirre, el día trece de mayo de mil sete cientos setenta y nuebe años. Y su folio diez y ocho buelto a mí, el escribano, el citado don Torquato, hallándose dicho fiel síndico procurador general de esta dicha anteiglesia de Arrazola, señaló para su compulsa la partida de baptismo siguiente:

A trece días del mes de nobiembre de mil seiscientos  y cincuenta y cinco años, yo, Esteban Uribe Larrea, cura y beneficiado de la iglesia matriz  del señor San Martín de Marzana y sus anexas de San Miguel de Arrazola  y San Juan de Aspe, baptizé en la parroquial de Arrazola un hijo de Juan de  Uribe Larrea y de Agueda Elexalde, su lexítima muger. Y se llama Martín. Sus padres espirituales son: Juan de Urrutia y Catalina de Uribe Larrea Achas. Abuelos paternos: Juan de Uribe Larrea y Agueda de Uribe Larrea. Y maternos: Bartolomé de Elejalde y Catalina de Ypinza. Y firmé. Esteban, abad, de Uribe Larrea.

En el mismo libro, hallándose presente dicho Fiel Sindico, el citado don Torquato de Uríbe Larrea, al folio ochenta y uno  buelto, se me señaló para su compulsa la partida del tenor siguiente:

Habiendo procedido las que  proclamas que manda el Santo Concilio de Trento, se desposaron por palabras de presente in  facie eclesie, en presencia de mí el cura infraescrito, Martín de Uribe Larrea y Magdalena de Ibarra, Juan de Urcella y Resucita Catania de Uribe Larrea, barroquianos de esta iglesia parroquial de San Miguel de Arrazola, hoy viernes, veinte y nuebe de octubre de mil y seiscientos y setenta y ocho años, hallándose por testigo de Araguren, don Esteban  de Uribe Larrea, Antonio de Arricubalde, Pedro de Ychetiaga y otros más, Y para que conste la verdad,  firmó dicho día mes y año Juan de Aguirre y Alzaga. Igualmente, dicho señor cura exibió  otro libro, forrado en pergamino y foliado, de baptizados, casados y belados de esta dicha iglesia parroquial,  que dio principio en treinta de julio de mil seiszientos y setenta y nuebe con partida de baptismo de Magdalena de Aldecea y Larrabatea y finé en veinte y dos de febrero de mil setecientos y cinquenta  y dos con partida de casamiento de José de Gorostiza y María Antonia de Bolivar. Y a su folio noventa y dos, señaló para su compulsa la partida de velados del tenor siguiente:


En de julio de mil seiscientos setenta y nuebe años, yo Esteban de Uribe Larrea, cura y beneficiado de la parroquia de San  Miguel de Arrazola, velé y di las vendiciones nunpciales, según manda la Santa Madre Iglesia y el Santo  Concilio de Trento, a Martín de Uribe Larrea y Magdalena de Ybarra, vecinos de esta dicha anteiglesía.  Y por la verdad firmó. Esteban de Uribe Larrea.

En igual forma, en dicho libro, el citado don Torquato de Uribe Larrea, estando presente el referido Fiel Síndico, me señaló a mí, el escribano, al folio veinte y nuebe buelto, la partida de baptismo del tenor siguiente:

En la iglesia parroquial de San Miguel  de Arrazola, a quatro de mayo de mil seiscientos y nobenta y nueve años, Antonio Arteaga, cura y beneficiado de la anteiglesia, bapfizé [a] Agustín, hijo de Martín de Uribe Larrea y Madalena de Ybarra, su lexítima muger. Sus abuelos paternos fueron Juan Sáez de Uribe Larrea y Agueda de Legaldea, vecinos de esta anteiglesia. Maternos: Tomás  de Ybarra y Antonia de Arziubalde, naturales de la anteiglesia, siendo padrinos Pedro de Torre y María de Torre. Y por la verdad firmé. Antonio de Arteaga.

Corresponde lo conpulsado con las partidas originales que quedan en  los libros relacionados y folíos, que los volbió a recoger dicho señor cura para su debida custodia y firmó aquí  su recibo, en cuya fee, con la remisión necesaria a las mismas partidas, yo el escribano lo certifico, signo  y firmo en cumplimiento de lo ordenado en el citado despacho suplicatorio y Real Provisión del señor Juez Mayor de Vizcaya, inserta en el despacho del prevenido don Torquato de Uribe Larrea, parte interesada. Y no lo hizo el referido Fiel Síndico Procurador General de esta recordada de anteiglesia Arrazola, en esta sacristía de su mencionada iglesia parroquíal, el mismo día, mes y año al principio nominado. Tercera foxa que llebo ru bricadas de la que acostumbro. Juan Antonio de Ycaran. Torquato Uribe Larrea. Está signado. Martín Antonio de Barrenechea.

Torquato de Uribe Larrea, vecino de esta villa, ante vuestra merced, como más haya lugar, digo  que, a consequencia de la requisitoria que vuestra merced se sirbió espedir a virtud de la Real Provisión del señor Juez Mayor de Vizcaya, con que vuestra merced se dio por requerido, se han practicado y ebaquado a mi instancia las diligencias de información y compulsas de partidas relativas a acreditar mi filiación, nobleza y vizcainía, que son las que presento ante vuestra merced, de que se sirba  mandar juntar al Concejo del Estado General de esta villa y, estando junto, se los instruya y haga saber su contenido para que, si en su razón tubieran que decir, lo espongan dentro de un breve tiempo y, ebaquado, se me entreguen originalmente todas las diligencias para los efectos prevenidos en dicha Real Provisión, a cuyo fin a vuestra merced pido y suplico lo estime y mande por ser así conforme a justicia que pido. Juro lo necesario. Torquato de Uribe Larrea.

Por presentado, quanto ha lugar eso por reportadas las diligencias de informaciones y  compulsas practicadas a instancia de Torquato Uribe Larrea, su filiación, nobleza y vizcainía en virtud del exorto librado a consequencia de la Real Provisión con que su merced fue requerido. únanse al espediente al espediente [sic] formado y se hagan saber e instruya de ellas al Concejo del Estado General de esta villa. Y, al efecto, se requiera a el oficial pregonero haga saber por bando público, a son de caxa de guerra, en la forma acostumbrada, que todos los vecinos del Estado General se junten en Concejo General en el día diez y ocho del presente mes, después de la misa combentual, en el sitio acostumbrado y, estando congregados, se les cerciore de dichas diligencias para que otorgaren lo que se les ofrezca y, ebaquadas, se entreguen originalmente al espresado Torquato para los efectos prevenidos en dicha Real Provisión.  Así lo mandó y firmó el señor Antonio Castro, alcalde ordinario por el Estado General de esta villa de Briones y su jurisdicción, en ella, a diez y siete de febrero de mil ochocientos diez y seis. De que doy fe. Antonio Castro. Ante mí, Domingo Jimeno Uribe de Arciniega.

En Briones, a diez y seis de dicho año, yo, el escribano, requerí a Baltasar Bacilope, oficial pregonero  en ella, con el anterior auto, y para su cumplimiento, quien, en su virtud, publicó el bando que se le previno en la forma acostumbrada. Y, para que conste, lo otorgo por fe y diligencia que firmo. Jimeno.

En la villa de Briones, a diez y ocho días de¡ mes de febrero año de mil ochozientos diez y seis, después de celebrada la misa combentual y republicado bando, como se acostumbra, 1 se juntaron la Justicia, Concejo, Regimiento del Estado General de ella en la forma acostumbrada. A saber don Antonio Castro, alcalde por dicho Estado, Pablo Peñafiel y Tiburcio Lecana regidores, Juan Calbo Domíguez, procurador, Rafael Salinas, Miguel Ordóñez, Ysidro Calbo, Juan Plaza, Franciso López Barquero? Moreda, Millán Phelipe Nanclares, Angel Calbo Luso, Millán Phelipe?, Juan Gutiérrez, Eugenio Gutiérrez, Eugenio Bañares, Eugenio Rodriguez Balverde, Balvino J? Vitoria, Tiburcio Barrola, Manuel Angulo, Bernardo Calbo, Gregorio Peñafiel, Tomás Mandrian, Bernardo Oralbe, Faustino Níobe, Dionisio Ximénez, Lorenzo Villar y Antonio Paternina, con otros más que confiesan ser la mayor y sana parte de los que se compone el dicho Concejo, los quales no se anotaron a causa de haber juntado en descubierto, por no haber  sitio aparte, y estar el día muy crudo y llobrizo. Y, así congregados, yo, el escribano, de mandato del señor alcalde, instruyó al referido Concejo y vecinos de las diligencias practicadas por Torquato Uribe Larrea para justificar su filiación, nobleza y vizcainía en virtud de la Real Provisión que combenían? y entendieron que comisionaban y comísionaron a Tomás y Eugenio Gómez, indibiduos de dicho Concejo, para que, en nombre de él y de los otros de que se compone, con aquerdo de asesor con la correspondiente respuesta, según los méritos que resultan en las diligencias practicadas. Así lo resoibieron y por evitar proligidad de firmas renunciaron las suya los concurrentes en la de los señores Alcalde, Regidores y Procurador, y  la firmaron, de que yo el escribano doy fee. Antonio Castro. Pablo Peñafiel. Toribío Lezana. Juan Calbo Domínguez. Ante mí, Domingo Jimeno Uribe de Arciniega.

Los infraescritos, comisionados por el Concejo de hombres buenos de esta villa de Briones, indibiduos de él, habiendo visto, examinado y consultado las procedentes diligencias de filiación ebaquadas por parte de don Torquato Uribe Larrea a virtud de Real  Despacho por el señor Juez Mayor de Vizcaya ante quien ha introducido su recurso de vizcaynía y goze de su fuero con parecer del infraescrito letrado, abogado de los Reales Consejos en calidad de nuestro consultor, decimos que, consultados los antezedentes por los testigos presentados por el mismo 1 don Torquato ante la justicia real y ordinaria de Astola, merindad de Durango, previa cítazión de su Procurador General y Fiel Síndico, con lo resultatibo de las partidas sacramentales compulsadas con igual citazión de los Procuradores Generales de las anteiglesias de Abadiano y Arrazola, resulta la mayor verdad y una prueba posiba la de ser hijo de Agustín Uribe Larrea y Gabriela Albaiza, vecinos y naturales de anteiglesía de Abadíano, nieto de otro Agustín Uribe Larrea, natural de la de Arrazola, y de Agueda de Mendíola Garay, vecinos de la de Abadiano, y viznieto de Martín Uribe Larrea y de Madalena de Ybarra, vecinos de Arrazola, y tercer nieto de Juan Uribe Larrea y Agueda de  Legalde, vecinos de Arrazola, prouando que su descendencia de las casas solares de Uribe Larrea y Mendiola Garay, en el señorío de Vizcaya, 1 de cuyos fueros han gozado en sus tiempos, respectibamente, por cuya influencia y la legitimidad con que se miran, evaquadas la información  y compulsas, no nos ocurre que decir cosa alguna que en términos hábiles sea capaz a encabar la citada provisión? de vizcaynía. Y lo firmamos con nuestro consultor, a siete de marzo de mil ochocientos diez y seis. Tomás Gutiérrez. Eugenio Gutiérrez.  Licenciado don Pedro Rubio Bentura. Ante mí, Domingo Imeno Uribe de Arciniega.
Cuyas justificaciones se presentaron ante el nominado nuestro Juez Mayor con la petizión siguiente:

Muy poderoso señor: Simón Ordóñez Cantero, en nombre de don Torquato Uribe Larrea,  natural de la anteiglesía de Abadiano, en el muy noble y muy leal señorío de Vizcaya, y vecino de la villa de Briones, digo que mi parte ocurrió a la Sala y obtubo Real Provisión en diez de enero pasado de este año para que, con citación del vuestro Fiscal, Concejo y vecinos de dicha villa de  Briones se le recibiesen las justificaciones de su calidad de noble hijodalgo como vizcayrio originario. Y, habiendo tenido efecto,  según resulta de la que con todas las diligencias presento, a Vuestra Alteza suplico se sirba haberlas por presentadas y, en su vista, mandarse/ libre a mi parte la correspondiente Real Provisión, en forma, para que el Ayuntamiento, Concejo, vecinos de la villa de Briones le guarden y hagan guardar las exenciones y prerrogatibas que como a noble hijodalgo descendiente y originario de tales le corresponden en justicia? que con la limitación le compete. Solicito justicia. Ordóñez.

Cuya petizión, y demás que espresa, se mandó presentar/ al nuestro Fiscal por providencia de veinte y nuebe de marzo de este propio año, que tubo efecto, como el que, con vista de todo, 163 diese cierta respuesta, que su tenor, y el del auto difinitivo que en su razón recayó, dice así:

El Fiscal de Su Majestad lo ha visto con las providencias ordenadas y sin peduicio del Real Patrimonio. Valladolid, veinte y quatro de abril de mí¡ ochozientos diez y seis. Está rubricado.
Vista esta petizión y demás documentos con ella presentados por el señor don Luis Gabaldón y López,  del Consejo de Su Majestad, su Juez Mayor de Vizcaya en esta Real Chancillería y Oidor honorífico de la de Granada,  en Valladolid, a veinte y nuebe de abril de mil ochozientos diez y seis, dixo que declaraba y declaró a don Torquato/ Uribe Larrea, natural de la anteiglesía de Abadiano y vecino de la villa de Briones, por vizcaíno originario, noble hijodalgo de  sí, sus padre y abuelos y demás ascendientes por línea recta de varón y, como tal, debe gozar de todos los fueros, franquezas, prerrogatibas y libertades que como a tal vizcayrio originario, noble hijodalgo, le corresponden. Y mandaba y mandó librar  a el suso dicho la correspondiente Real Provisión con inserzión de los documentos producidos y, de las leyes diez y seis y diez y nueve del título primero, terzera del diez y seis de los fueros de dicho señorío y su última confirmación, para que las justicias de dicha villa de Briones, y demás a quien corresponda, le guarden y hagan guardar las propuestas exenziones sin molestarle en su razón y para que siendo, como es, dicho don Torquato Uribe Larrea en el
referido muy noble y muy leal señorío de Vizcaya, las justicias de dicha villa de Briones, y demás de estos reynos y señoríos, se iniban del conocimiento y determinacion de todas y qualesquier causas, así civiles como criminales, que contra el uso dicho  se hayan formado, y formalicen de nuevo, por corresponder su conocimiento y determinación al espresado señor Juez Mayor como privatibo y particular de ellas para lo que, a mayor abundamiento, les hobstaba la forma. 

Y que el escribano o escribanos por ante quien pasan dichas causas, luego que sean requeridos, las remitan originalmente a esta  Real Audiencia y Escribanía de Cámara del infraescrito don Joséf Benito Maquieira, no habiendo en ellas más reos e in- teresados que el don Torquato Uribe Larrea y, habiéndolos y no siendo vizcayrios nacidos en dicho señorío o sus encartaciones, en traslado para lo perteneciente a el don Torquato citadas las partes interesadas. Y por este  su auto así lo mandó y rubricó dicho señor. Está rubricado Maquieira. Y el tenor de las leyes y última con la firmación de los fueros del muy noble y muy leal Señorío de Vizcaya que espresa el auto antecedente es como sigue:

Otro sí decimos que todos los nuestros vecinos y moradores de este señorío de Vizcaya, tierra llana, villas, ciudades,  encartaziones, durangueses heran notorios hijosdalgo, gozaban de todos los pribilegios de homes hijos dalgo por la este  rilidad y poca distancia de la tierra y muy crecida multiplícazión de la gente de ella, muchos hijos de los naturales moradores del dicho señorío de Vizcaya se casaban y tomaban sus vecindades habitando fuera de Vizcaya, en las partes de Castilla y en otras 1 partes. Y, cuando habían encontrado morada y los pueblos donde habitavan y moraban les hechaban pechos, imposiciones y otras cosas que homes hijodalgo no debían contribuir y ellos, unos por pobreza y otros por estar así vecinos habitantes y estranados de Vizcaya en largo camino, y otros quando querían provar la dicha ydalguía no eran conocidos por sus parientes por haber pasado más tiempo que salieron de dicho señorío de Vizcaya, por las quales causas y otras semejantes, por dificultad  y falta de provanza, quedaban por pecheros, no gozaban de las libertades que por su antiguo noble linage debían gozar, por evitar los dichos agrabios y otros? que de ello se seguirían, pedían y suplicaban a Su Majestad ser los dichos vizcayrios, o sus hijos o dependientes, notorios hijodalgo privilegiados y franqueados, según fuero de España; que por privilegio e franqueza  les concediese como la notoriedad de su linage requería o como hasta aquí lo tenían o habían tenido: que qualquier hijo  noble vizcayrio, o sus dependientes, que estubiesen casados o avecindados habitantes o moradores fuera de esta tierra de Vizcaya en 1 qualquier partes, lugares y puevIos de los reyrios de España, mostrando y probando ser nobles vízcayrios hijos dependientes 1 de ellos, a saber que su padre o abuelo de partes del padre son y fueron nacidos en el dicho señorío de Vizcaya y probado por fama pública que los otros 1 antepasados progenitores de ellos de parte del padre fueron nobles vizcaynos todos ellos por tales tenidos y reputados les baliese la dicha 166 ydalguía. E les fuesen guardados los privilegios, franquezas y libertades que a home hijodalgo, según fuero de España, deben ser guardados enteramente aunque no provasen las otras calidades que para su efecto, según derecho o leyes de estos reynos, deben provar.

Otrosí dizen que habiendo franqueza y libertad por merced de Sus Altezas y sus progenitores que por quanto los dichos vizcayrios tenían su Juez Mayor de Vizcaya que reside en su Corte y Chancillería de Valladolid, que conoce de todas sus causas en civil y criminal,  que ningún vizcayrio de Vizcaya de ella y de encartaziónes ni durangueses, por delito alguno, vel quasi, ni por deuda alguna, no  pueda ser combenido, hallándose fuera de Vizcaya, por los Alcaldes del Crimen de Su Audiencia ni por otro juez alguno de sus ? ni  de estos reyrios, señoríos ni juzgado por ello, salbo por el dicho su Juez Mayor de Vizcaya, aunque los tales delitos sean  hechos, contrahidos fuera de Vizcaya, en Castilla o en qualquier parte de ella. Y que, en caso que sean combenidos o detenidos, luego sean remitidos para ante el dicho su Juez Mayor, siendo pedida la dicha remisión, declinada la >7 jurisdicción.

Otrosí, por quanto en Vizcaya todos los vizcaynos son homes hijosdalgo, por tales son tenidos, habidos y comúnmente reputados; han estado y están en esta posesión, vel quasi, de ser hombres hijodalgo, no sólamente de su padre y abuelo, pero de todos sus antecesores, y de inmemorial tiempo acá. Y entre otros privilegios y libertades y exenciones dado por Su Majestad a los hombres hijosdalgo es éste: que por deuda alguna que no decienda de delito, vel quasi, no sea preso el tal hidalgo ni tomada ni executada de su morada ni sus armas ni caballo. Y a este tal privilegio expresamente por el ydalgo  no se puede renunciar. Dixeron que establecían por fuero y por ley que por deuda alguna que no descienda de delito, vel quasi, vizcayrio alguno sea preso ni tenido en cárcel ni sea executada la casa morada ni sus armas ni 1 caballo aunque en la tal obligación o sentencia, contrato o escritura por virtud de que se pide captura de él y execuzión de su casa, armas y caballo, espresamente haya renunciado su ydalguía, so pena que ha la dicha execución ninguno de /juez diere mandamiento de captura contra vizcaíno y su casa, armas y caballo, caya, incurra en pena de diez mil maravedís por cada vez que mandare lo contrario, repartidos, la mitad de ellos, para el tal vizcayrio que fuere mandado  prender y, la otra mitad, repartidos en dos partes, la una mitad para los pobres del hospital de ese lugar y la otra mitad para los reparos de los caminos de Vizcaya.



Don Fernando séptimo, por la gracia de Dios rey de Castilla, de León,  de Aragón, de las Dos Sicilias, de Jerusalén, de Nabarra de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mayorca,  de Menorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaén, de los Algarbes, de Algeciras, de Gibraltar, de las Islas de Canarias, de las Indias Orientales y Occidentales, islas y tierra firme  del mar Océano, archiduque de Austria, duque de Borgoña, de Milán, conde de Ampurgo, de Flandes, Tiro y Barcelona, señor de Vizcaya y de Molina, etcétera.
Por quanto en diez y siete de abril de mil ochocientos ocho mandé  comunicar al mi Consejo la Real Orden siguiente:

Ylustrísimo señor, queriendo el rey imitar de sus augustos predecesores en la ocasión de su feliz exaltación al trono, ha venido Su Majestad en confirmar y aprobar los fueros,  buenos usos y costumbres del muy noble y muy leal señorío de Vizcaya. Y, a fin de que esta soberana aprobación se haga con  las mismas formalidades con que la hizo el augusto padre de Su Majestad, me manda el rey trasladarlo a noticia  de ese supremo tribunal para que formalize este acto con la solemnidad acostumbrada. Dios guarde a Vuestra Señoría muchos años.Victoria, diez y siete de abril de míl ochozientos ocho.

Pedro Ceballos, señor decano del Consejo, vista por el mi Consejo pleno la citada Real Orden, los antecedentes unidos con ella y lo que espusieron mis Fiscales, acordó, en auto de veinte de mayo del referido año de ochocientos ocho, se volviera a dar quenta del espediente  quando se presentase solicitud de interesado. En cuyo estado quedó el asunto hasta dos de este mes, que acudíó  al mi Consejo don Miguel Antonio de Antuñano, como apoderado del muy noble y muy leal señorío de Vizcaya,  esponiendo que la citada providencia del mi Consejo fue motibada, sin duda, por las desgraciadas ocurrencias de aquella ápoca, según se deducía reconociendo la fecha de ella. Pero que, habiéndose restablecido el orden competente de cosas, era alegado el caso de que hubiese puntual cumplimiento lo  resuelto por mí en la nomínada Real Orden de diez y siete de abril de mil ochocientos ocho. Y, por lo  mismo, esperaba del mi Consejo se sirba librar a su favor el oportuno Real Despacho en la forma que correspondiese , dando cuenta de todo al mi Consejo pleno. Mandó en auto de veinte y uno del corriente se guardase y cumpliese la espresada mi Real Orden de diez y siete de abril de mil ochocientos ocho y, para que lo tubiere en 1 todas sus partes, acordó espedir, con su vista, esta nuestra cédula:

Por lo qual, atendiendo a los buenos y leales  servicios que ha hecho y cada día hace por su real persona el muy noble y muy leal señorío de Vizcaya,  queriendo imitar el exemplo de mis augustos predecesores en la ocasión de mi feliz exaltación el  trono, y por hazer vien y merced a dicho señorío, de mi propio motu, propia ciencia y poderío real  absoluto de que en esta parte quiero usar, uso como rey y señor natural no reconociendo superior en lo tem poral, confirmo, ratifico y apruebo de nuebo los fueros, buenos usos y costumbres, privilegios, franquezas y libertades del espresado señorío de Vizcaya, tierra llana, villas y ciudad de él, según y en la misma forma que por mi  augusto padre y los señores reyes, mis predecesores, fueron confirmados y aprovados. En su consecuencia, mando  a los del mi Consejo, Presidente, Regente y Oidores de mis Audiencias y Chancillerías, Alcaldes, Alguaciles de mi  Casa y Corte, al mi Juez Mayor de Vizcaya, al que es o fuere mi corregidor o juez de residencia de dicho señorío o su lugarteniente y a los Alcaldes, Diputados, Procurador, Prebostes, Prestameros, Merinos, Escuderos Hijosdalgo del dicho señorío, así a los que ahora son como a los que serán de aquí adelante, y a cada uno  y qualquier de ellos en sus respectibos lugares, distritos y juridiciones, guarden y cumplan, y hagan guardar y cumplir, esta mi cédula sin contravenir ni pertubar, ni dar lugar a que se contrabenga  en manera alguna, su liberal contesto, pena de la mí merced y de cinquenta mil maravedís para mi Cámara. Bajo  la qual, ygualmente, mando a qualquiera escribano público o real que fuere requerido con ella o su traslado  signado y en forma que haga fee, la notifique y haga saber a quien conbenga y de ello dé testimonio  pues así es toda mi espresa y deliberada voluntad. Dada en Palacio, a veinte y nuebe de julio de mil 1 ochocientos y catorce. Yo el Rey. 

Yo don Ignacio de Ayestareno?, secretario del rey, nuestro señor, lo hize escribir por su mandado. Registrada, Fernando de Iturmendi. Derechos diez reales. Don ? Teniente Canciller Mayor  Fernando de Yturmendi. El duque del Infantado. Don José de Calón. Don Domingo Fernández de Campomanes. Don Miguel Alonso de Villagómez. Don Luis Meléndez y Bruna. Vuestra Majestad confirma, ratifica  y aprueba los fueron, buenos usos y costumbres del muy noble y muy leal señorío de Vizcaya con lo demás que se expresa. Signada. Escribanía de govierno del Consejo. Corregida.

Y conforme a lo mandado fue acordado dar esta nuestra Real Provisión declinatoria, nobleza y vizcainía para vos dicha justicias de la villa de Briones y demás a quien corresponda, por la quak os mandamos que luego que con ella se os requiera por parte del referido Uribe Larrea, vecino de esta nominada villa, veais el auto preinserto dado por el propuesto nuestro Juez Mayor en veinte y nuebe de abril de este presente año y lo guardad y cumplid, y a el referido  don Torquato Uribe Larrea todos los fueron, franquezas, perrogatibas y libertades que como a tal vizcaíno originario, noble hijodalgo le corresponden, sentándole y haciéndole sentar en las listas, nóminas y  padrones donde se asientan los demás nobles de estos nuestro reyrios y señoríos y borrándole y haciéndole borrar de las en que se le haya puesto pertenecientes a los del Estado General por corresponderle  éste por su declarada nobleza y vizcaynía. Y para que siendo, como es, dicho don Torquato Uribe  Larrea, nacido en el espresado muy noble y muy leal señorío de Vizcaya, vos, dichas justicias de la citada villa de Briones,  y demás de estos nuestros reynos, y señoríos, os híniváis del conocimiento y determinazión de todas  y quales quier casos, así civiles como criminales, que contra el suso dicho se hayan formado o for1 maren de nuebo por corresponder su conocimiento y determinacion a el nominado nuestro Juez Mayor, como privatíbo y particular de ellas. Para lo que, a mayor abundamiento, los hinibimos en forma y mandamos al escribano o escribanos ante quien pasan dichas causas que, luego que sean requeridos, las remitan originalmente a esta nuestra Real Audiencia y escribanía de Cámara del nuestro infraescrito don Joséf  Benito Maquieira, no habiendo en ellas más reos o interesados que el propuesto don Torquato Uribe Larrea, y, habiéndolos y no siéndolos vizcaínos nacidos en dicho señorío o sus encartaciones,  en traslado, por lo pertenciente al suso dicho, citadas las partes interesadas. Y vos, dichas justicias y referidos  escribanos, cumplid con lo que respectibamente os ba mandado, pena de la nuestra merced y de cinquenta  mil maravedís para la nuestra Real Cámara, bajo la qual mandamos a qualquier otro escribano que sea  requeridos notifque y de ello de fee y testimonio.

Dada en la ciudad de Valladolid, a quatro de mayo  de mil ochozientos diez y seis. Don Luis Gabaldón y López. Don Joséf Beníto Maquieíra, escribano de Cámara  del rey nuestro señor, mayor de Vizcaya y de govierno de su Sala la hize escrivir por su mandado con  acuerdo de su Juez Mayor. Registrada: Rubio [Rúbrica].


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